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Septiembre 2, 2009

Zelaya: Devolviendo la democracia y el orden constitucional a Honduras (In English)

CEPR y la el Programa de estudios latinoamericanos y hemisféricos en la George Washington University organizaron una discusión con H.E. José Manuel Zelaya Rosales, Presidente de la República de Honduras. El co-director de CEPR, Mark Weisbrot dio una introducción y Cynthia McClintock, Directora del Programa de estudios latinoamericanos y hemisféricos en la George Washington University, moderó.

Dos meses después del golpe de Estado que lo mandó a un exilio forzado, el Presidente Zelaya de Honduras habló de sus intentos de negociar para lograr la paz y el regreso al orden constitucional y democrático en Honduras.

Vea la cobertura del evento por CSPAN.



Escucha al evento entero (Inglés/Traducción al ingles):
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Segmentos:
Introducción de Cynthia McClintock (Inglés)
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Introducción de Mark Weisbrot (Inglés)
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Discurso del Presidente Zelaya (Español)
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Preguntas y respuestas (Español)
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Vea estos informes relacionados de CEPR:

FMI podría retener $164 millones asignados a Honduras, septiembre 4, 2009.

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Se pueden ver más fotos aquí, cortesía de Jeremy Bigwood.


Introducción de Mark Weisbrot

Yo quiero agradecerlos a todos por venir a este evento. Agradecimientos especiales a Cynthia McClintock, Directora del Programa de estudios latinoamericanos y hemisféricos aquí en la University of George Washington, por ayudarnos a organizar y moderar este evento, y a Dan Beeton y mis colegas en el Centro de Investigación Económica y Política. Y a la Embajada de Honduras, y especialmente a Presidente Zelaya, por tomar su tiempo para hablar con nosotros.  

Brevemente, proveeré un poco de información contextual para esta charla. Como mucho de ustedes saben, el 28 de junio las fuerzas armadas hondureñas atacaron la casa de Presidente Zelaya y lo llevaron a él, a punta de armas, fuera del país. Un gobierno de facto, dirigido por los que apoyaban a este golpe de Estado, entonces fue formado, y aun mantiene el poder.

La reacción mundial al derrocamiento de la democracia hondureña fue rápida y determinada. La Organización de Estados Americanos, la Asamblea General de las Naciones Unidas y los otros cuerpos internacionales unánimemente llamaron para el “regreso inmediato e incondicional” de Presidente Zelaya.

La respuesta de Washington ha sido más ambivalente y ambigua, caracterizada por contradicciones y mensajes mezclados. El primer comunicado de la Casa Blanca no tomó una posición entre el régimen golpista y el presidente elegido democráticamente. Después, comunicados rechazaron el golpe, pero en más de una ocasión a la Secretaria de Estado Hillary Clinton le preguntaron si, “regresar el orden constitucional” a Honduras significaba regresando al  poder al presidente elegido democráticamente. Ella declinó en decir que sí.

El 4 de agosto, el Departamento de Estado le mandó una carta al Senador Republicano Richard Lugar, que fue visto como un retiro de lo que se había dicho en comunicados anteriormente apoyando al presidente de Honduras.

Hoy, más de dos meses después del golpe – y bastante asombrante- el Departamento de Estado todavía no ha determinado si el derrocamiento por los militares de Presidente Zelaya realmente fue un golpe militar. Bajo las leyes de Estados Unidos, si nuestro gobierno reconociera este hecho, sería obligado a cortarle toda la asistencia al gobierno de facto de Honduras. Y entonces, aunque una pequeña fracción de la asistencia de Estados Unidos -- $185 millones-- ha sido cortada, décimos de millones de dólares continúan entrando en las manos de la dictadura.

Pero más inquietante de todo ha sido el silencio ensordecedor sobre los abusos de derechos humanos cometidos desde el 28 de junio por la dictadura hondureña. Los tiroteos, el arresto arbitrario de miles, la violencia brutal en contra de manifestantes pacíficos, el cierre de estaciones de radio y televisión independientes- todo esto ha sido documentado y denunciado  por las grandes organizaciones de derechos human en el mundo entero: la Comisión Interamericana Derechos Humanos de la OEA, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, tanto como organizaciones europeas y hondureñas que trabajan en derechos humanos.

Y la Administración de Obama se mantiene callada.  

Yo digo estas cosas, no para criticar la Administración de Obama, pero para pedirle ayuda. Yo voté por el Presidente Obama y fui una de las primeras personas en la calle aquí en Washington celebrando su victoria, la noche de las elecciones. Todos esperábamos con ilusión una nueva política internacional, incluyendo una nueva en este hemisferio. Y todavía espero ver los cambios por los cuales nosotros votamos.

No hay duda de que el gobierno de Estados Unidos tiene el poder necesario para revocar este golpe. Y en los dos últimos meses ha respondido a presión desde adentro y afuera de los Estados Unidos. Dieciséis miembros del Congreso de Estados Unidos le mandaron una carta al Presidente Obama el 7 de agosto pidiéndole que denunciara la represión cometida por la dictadura hondureña, que congelara las cuentas de banco de los golpistas y que les negara visas a Estados Unidos.

La Unión de Naciones Sudamericanas ha anunciado que no reconocerá ningún gobierno elegido en Honduras bajo la dictadura.; y juntos, el 17 de agosto, los presidentes de México y Brasil firmaron un comunicado diciendo la misma cosa. Pareciera que la Organización de Estados Americanos hará lo mismo.

Todo esto ha sido notado por la Administración, y la semana pasada el Departamento de Estado adelantó un paso para oficialmente reconocer que ha ocurrido un golpe militar.

Así que, yo le pido a todos aquí hoy -o viendo esto por televisión o Internet- que tomen un momento para preguntarle a Presidente Obama que cumpla sus promesas. Si usted representa a otro gobierno en este hemisferio -o si solo es un ciudadano– por favor trate de que su gobierno hable sobre la represión sistemática ocurriendo en Honduras. Como muchos presidentes han notado, este golpe es una amenaza a la democracia en toda la región. Los días en que los militares podían derrocar la voluntad del electorado deberían haber desparecido con el último siglo. No podemos permitir un regreso a esos días.

Presidente Zelaya fue derrocado porque poderosos intereses especiales se oponían a sus esfuerzos de ayudar y empoderar a la mayoría en Honduras. En sus primeros dos años él logró reducir la pobreza en un 10 por ciento. Logró un incremento de 60 por ciento en el salario mínimo, y un incremento grande en matriculas en las escuelas, aboliendo las tarifas.  

Estas son las verdaderas razones del golpe, que son muy diferentes a las razones ficticias que leemos y escuchamos a diario. Pero voy a dejar que Presidente Zelaya les de una versión personal de su historia. La historia lo recordará como un héroe por enfrentando intereses poderosos e inquebrantables, arriesgando su vida por la democracia. Le damos la bienvenida al Presidente Zelaya.