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¿Se acuerdan de cuando Venezuela y Bolivia expulsaron la DEA de sus países, acusándola de espionaje? Pues parece que tenían razón…

Stephan Lefebvre
The Americas Blog (CEPR), 22 de mayo 2014

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En su más reciente artículo para The Intercept sobre el espionaje realizado por el gobierno de EEUU, Ryan Devereaux, Glenn Greenwald y Laura Poitras examinan y publican documentos filtrados que parecen demostrar que el gobierno de EE UU ha utilizado a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) para ayudar a la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) a espiar a ciudadanos estadounidenses y no ciudadanos en países extranjeros. En éstos se muestra que la NSA asistió a la DEA en esfuerzos por capturar a narcotraficantes, pero los documentos filtrados también se refieren a “una vibrante relación de doble vía para el intercambio de información” entre las dos agencias de inteligencia, lo que implica que la DEA comparte su información con la NSA para contribuir a un trabajo de espionaje sin relación al tráfico de drogas. Esto quizás sirva para explicar cómo la NSA ha podido recopilar no solamente metadatos, sino también el audio completo de “prácticamente cada una de las conversaciones por teléfono celular en la nación insular de Bahamas”.

Los autores escriben que,

Desde hace mucho tiempo, la DEA se ha encontrado en una posición única para asistir a la NSA con obtener acceso clandestino a redes telefónicas extranjeras. “La DEA tiene estrechas relaciones con contrapartes en gobiernos extranjeros y socios extranjeros aprobados”, informó en un memorándum del año 2004 el director de los esfuerzos de la NSA en la guerra contra las drogas. Efectivamente, con más de 80 oficinas internacionales, la DEA es una de las agencias estadounidenses más ampliamente desplegadas alrededor del mundo.

Pero lo que muchos gobiernos extranjeros ignoran es que los agentes de narcóticos estadounidenses no se limitan a simplemente combatir a los narcotraficantes. “La DEA es de hecho una de las operaciones de espionaje más importantes que existen”, menciona Finn Selander, ex agente especial de la DEA quien trabaja con el grupo que aboga por la reforma en el área de las drogas, Law Enforcement Against Prohibition (Fuerzas de orden público en contra de la Prohibición). “Nuestro mandato no sólo incluye las drogas. Coleccionamos inteligencia”.

Es más, agrega Selander, la NSA ha asistido a la DEA durante años en operaciones de vigilancia. “En nuestros informes, hay información relacionada a las drogas, pero también hay información que no está relacionada con las drogas”, menciona. “Así que los países nos dejan entrar porque no nos ven, en realidad, como una organización de espionaje”.

Mientras que los documentos que acompañan el artículo revelan información detallada que nunca antes ha estado a disponibilidad del público, no se trata de la primera vez que la DEA ha enfrentado acusaciones de espionaje.

En el año 2005, el presidente Hugo Chávez de Venezuela dejó de cooperar con la DEA tras acusarla de espionaje en su país. En ese entonces, el portavoz del Departamento de Estado respondió diciendo, “las acusaciones de que, de alguna manera, la Agencia para el Control de Drogas está involucrada en espionaje no tienen base. No existe fundamento o justificación para ellas”. Utilizando argumentos que cambiarían muy poco durante los próximos nueve años, un funcionario del Departamento de Estado dijo en esos momentos, “pienso que para nosotros está bastante claro que el motivo de esto no es la acusación en sí o no lo que ellos señalan ser el problema. El motivo es un esfuerzo por distraer la atención del récord cada vez más deficiente de cooperación del gobierno”.

Tres años después, el presidente Evo Morales expulsó a la DEA de Bolivia indicando que, “Existieron agentes de la DEA que trabajaban haciendo espionaje político”. También dijo, “nosotros podemos controlarnos internamente. No necesitamos ningún espionaje de nadie”. A lo que el portavoz del Departamento de Estado respondió, “los cargos que se han hecho son evidentemente absurdos. Nosotros los rechazamos categóricamente”, y la agencia de noticias EFE informó que “Washington ha negado repetidamente que la DEA haya estado involucrada en cualquier actividad en Bolivia fuera de la guerra contra las drogas”.

Pocos de los informes de prensa entre 2005 y 2008 tomaron estas acusaciones seriamente y el Departamento de Estado desestimó las acusaciones categóricamente, pero en el año 2008, el codirector de CEPR, Mark Weisbrot, escribió que “Para los bolivianos, EE UU está usando la “guerra contra las drogas” por toda Latinoamérica principalmente como excusa para tener más efectivos sobre el terreno, y establecer nexos con fuerzas militares y policiales locales”. A esta lista, podemos ahora agregar el acceso a las redes nacionales de telecomunicaciones y el almacenamiento del contenido de llamadas telefónicas.


Stephan Lefebvre es un asistente de investigación al Centro de Investigación en Economía y Política (CEPR)

 

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