El Viaje hacia América Latina de Hillary Clinton para el Control de daños

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Mark Weisbrot
The Guardian Unlimited, 5 de marzo, 2010 En inglés

La gira de Hillary Clinton en América Latina fue tan exitosa como la visita de George W. Bush en 2005, cuando él terminó marchándose de Argentina un día antes de lo programado para salir lo más rápido posible de la ciudad. La diferencia principal es que ella no fue recibida con protestas y disturbios. Por esto puede agradecer a la imagen positiva en los medios de comunicación que su jefe, el Presidente Obama, ha podido mantener en la región, a pesar de la continuación de las políticas de su predecesor.

Pero ella fue aún más torpe en el campo diplomático que Bush, quien al menos reconoció que había serios problemas y sabía que no decir. “La crisis en Honduras ha sido manejada para llegar a una conclusión exitosa,” dijo Clinton en Buenos Aires, agregando que “fue realizada sin violencia.”

Esto esta derramando sal en las heridas de sus anfitriones, puesto que ellos vieron el derrocamiento militar del Presidente Mel Zelaya el pasado junio, y los esfuerzos posteriores de los Estados Unidos para legitimar la dictadura ahí, como no sólo un fracaso sino también como una amenaza para la democracia en toda la región.

Su comentario también es un asunto vergonzoso, dado los asesinatos políticos, palizas y arrestos masivos y torturas que el gobierno golpista uso para mantener el poder y reprimir los movimiento pro-democráticos. La peor parte es que ellos continúan cometiendo estos crímenes.

El 4 de marzo nueve miembros del Congreso de Estados Unidos – incluyendo algunos Demócratas en posiciones de liderazgo –escribieron a la Secretaria de Estado Clinton y a la Casa Blanca acerca de la violencia. Escribieron lo siguiente:

“Desde la inauguración del Presidente Lobo, varios prominentes opositores del golpe han sido atacados. El 3 de febrero, Vanessa Zepeda, una enfermera y organizadora de sindicato quien había recibido previamente amenazas de muerte ligadas a su activismo en el movimiento de resistencia, fue estrangulada y su cuerpo fue arrojado de un carro en Tegucigalpa. En febrero 15, Julio Funes Benitez, un miembro del sindicato SITRASANAA y miembro activo del movimiento nacional de resistencia, fue abaleado y asesinado por un sujeto desconocido en una moto afuera de su casa. Más recientemente, Claudia Brizuela, una activista de la oposición, fue asesinada en su casa en febrero 24. Lamentablemente éstos son tres de numerosos ataques en contra de los activistas y sus familias...”

La Secretaria Clinton se reunió el 5 de marzo con “Pepe” Lobo en Honduras, quien fue el presidente electo después de una campaña caracterizada por los cierres de medios y la represión policial. La Organización de Estados Americanos y la Unión Europea se negaron a enviar observadores oficiales para esta elección.

Los Miembros del Congreso también pidieron que Clinton, en su reunión con Lobo, “envíe un mensaje claro que la situación de los derechos humanos en Honduras será un componente crítico en las próximas decisiones respecto a la normalización de relaciones, así como también para la reanudación de asistencia financiera.”

Esta fue la tercera carta que Clinton recibió del Congreso acerca de los derechos humanos en Honduras. En agosto 7 y septiembre 25, Miembros del Congreso del propio Partido Demócrata le escribieron a ella para reclamar acerca de los abusos humanos en curso y de la imposibilidad de tener elecciones libres bajo estas condiciones. Los congresistas ni si quiera recibieron una respuesta superficial hasta el 28 de enero, más de cuatro meses después de haber sido enviada la segunda carta. Esto es una inusual falta de respeto para los representantes de su propio partido político.

Parece que lo unico que les importa a estos Nuevos Guerreros de la Guerra Fría es que se deshicieron de un presidente social demócrata de un país pequeño y pobre.

En Brasil, Clinton continuó su estrategia de la Guerra Fría lanzando insultos injustificados contra Venezuela. Esto es algo parecido como ir a una fiesta y decirle al anfitrión que no te gustan sus amigos. Después del ritual de denuncias en contra de Venezuela, Clinton dijo “nosotros deseamos que Venezuela vea más hacia el sur y viendo a Brasil, Chile y otros modelos de países exitosos.”

El Ministro brasileño de asuntos exteriores, Celso Amorim, respondió con diplomacia pero fue muy evidente su fuerte rechazo a los insultos de Clinton. Dijo que coincidía en un punto que Clinton mencionó, “que Venezuela debe enfocarse más hacia el sur . . . por esta razón invitamos a Venezuela a unirse al Mercosur como miembro permanente.” Los aliados de derecha de la Señora Clinton en la asamblea legislativa de Paraguay – restos de la dictadura militar del país y el dominio de un partido por 60 años – están actualmente impidiendo la membresía de Venezuela en el bloque comercial sudamericano. Esto no era lo que ella quería escuchar de Brasil.

Los brasileros también rechazaron los esfuerzos no diplomáticos de Clinton en presionarlos a juntarse a Washington en pedir nuevas sanciones en contra de Irán. “No es prudente empujar a Irán contra la pared,” dijo el Presidente brasileño Lula da Silva. “Lo prudente es establecer negociaciones.”

“Nosotros no nos inclinaremos a un consenso si no estamos de acuerdo,” Amorim dijo en una conferencia de prensa con Clinton.

La Secretaria Clinton hizo una concesión a Argentina, pidiendo que el Reino Unido se siente con el gobierno argentino y discuta su disputa sobre las Islas Malvinas. Pero parece poco probable que Washington realice algo para que esto ocurra.

Por ahora, la próxima prueba crucial será Honduras: ¿Continuará Clinton con los esfuerzos de Washington para encubrir la represión del gobierno hondureño? O escuchará al resto del hemisferio así como a sus propios Miembros Demócratas del Congreso e insiste en algunas concesiones respecto a los derechos humanos, incluyendo el retorno de Mel Zelaya a su país (como los brasileños también enfatizaron). Esta historia no tendrá mucha atención de los medios en Estados Unidos, pero América Latina estará observando.


Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, D.C. Obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de Michigan. Es coautor, junto con Dean Baker, del libro Social Security: The Phony Crisis (University of Chicago Press, 2000), y ha escrito numerosos informes de investigación sobre política económica. Es también presidente de la organización Just Foreign Policy.