FMI le da $164 millones al regimen golpista en Honduras, siguiendo un patrón conocido

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23 de septiembre, 2009, Mark Weisbrot
En inglés

The Guardian Unlimited
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El FMI esta experimentando una expansión inaudita del acceso a sus recursos, posiblemente alcanzando un trillón de dólares. Esta semana la Unión Europea se comprometió a darle $175 billones, $67 billones más de los $108 billones que Washington acordó entregar después de un tenso enfrentamiento entre el Congreso de Estados Unidos y la administración de Obama este verano.

El fondo y sus defensores argumentan que el FMI ha cambiado. El FMI “volvió con una nueva cara,” dice The Economist. Esta vez, nos dicen, sí va a actuar como una organización multilateral que defiende los intereses de los países y la gente del mundo, y no solamente los de Washington, Wall Street o los bancos europeos.

Pero se esta pareciendo más y más al mismo FMI viejo, solo que bajo la influencia de los esteroides. La semana pasada el FMI distribuyó $150.1 millones al gobierno de facto de Honduras, y planea distribuir otros $13.8 millones el 9 de septiembre. El gobierno de facto no tiene legitimidad en el mundo. Tomó el poder el 28 de junio en un golpe militar, en el que el Presidente Manuel Zelaya fue sacado de su casa a punta de armas y llevado fuera de su país. La Organización de los Estados Americanos ha suspendido a Honduras hasta que sea restaurada la democracia, y las Naciones Unidas también hizo un llamado para el “retorno inmediato e incondicional” del presidente electo.

Ningún país en el mundo reconoce el gobierno del golpe en Honduras. Del hemisferio occidente y la Unión Europea solamente los Estados Unidos mantiene allí un embajador. El Banco Mundial detuvo sus prestamos a Honduras dos días después del golpe, y el Banco Interamericano para el Desarrollo hizo lo mismo el día siguiente. Más recientemente, el Banco Centroamericano de Integración Económica suspendió sus créditos a Honduras. La Unión Europea suspendió más de $90 millones en asistencia también, y está considerando más sanciones.

Pero el FMI siguió adelante y le tiró encima una grande cantidad de dinero a Honduras- el equivalente sería más de $160 billones en los Estados Unidos- como si todo estuviera bien allí.

Esto se mantiene con la política de Estados Unidos, que no llega como sorpresa ya que los Estados Unidos ha sido –desde al creación del Fondo en 1944- su principal capataz. Hasta ahora Washington solamente ha hecho un gesto simbólico en cortarle más o menos $18.5 millones a Honduras, mientras sigue echándole encima decenas de millones más.

De hecho más de dos meses después de que los militares hondureños derrocaron el presidente electo de Honduras, el gobierno de los Estados Unidos todavía no ha determinado que lo ocurrido en Honduras fue un golpe militar. Esto es porque una determinación como esta requeriría, bajo la ley del “U.S. Foreign Appropiations Act” la suspensión de asistencia.

Uno de los recursos más grandes de asistencia de los Estados Unidos es el de la Corporación del Desafío del Milenio (Millenium Challenge Corporation- MCC), una entidad del gobierno cuyo consejo es dirigido por la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton.

Interesantemente, hubo dos golpes militares dos golpes militares en el último año que estuvieron recibiendo dinero de la MCC: Madagascar y Mauritania. En los dos casos, la asistencia de la MCC fue suspendida después de tres días del golpe de Estado.

La decisión del FMI de darle dinero al gobierno de Honduras es evocativa de su reacción al golpe que temporalmente derrocó al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en 2002. Solo horas después de ese golpe, el FMI anunció que, “estamos listos para ayudar a la nueva administración en cualquier manera que ellos consideran apropiada.” Este compromiso inmediato de apoyo del FMI a una gobierno instalado por militares fue, en el momento, inaudito. Dado todos los recursos y el poder del FMI, fue una fuente importante de legitimidad internacional para el gobierno del golpe. Miembros del Congreso de los Estados Unidos después le escribieron al FMI para inquirir sobre lo que había pasado. ¿Cómo fue que el FMI decidió tan rápidamente apoyar este gobierno ilegitimo? El Fondo respondió que no hubo ninguna toma de decisión, que solamente fue un comentario impromptu de su portavoz. Pero esto parece ser muy improbable, y en el video en el sitio de Internet del FMI, la portavoz parece estar leyendo de una declaración preparada cuando habla del dinero para el gobierno del golpe.

En el caso de Honduras, el FMI seguramente diría que sus fondos actuales son parte de un paquete de $250 billones en el que todos los países miembros están recibiendo una parte proporcional a su cuota del FMI, independientemente de su gobierno. Esto es verdad, pero no resuelve la cuestión sobre a quienes deberían ser distribuidos los fondos en el caso de un gobierno no-reconocido, ilegitimo y que ha tomado el poder a fuerzas. El Fondo fácilmente podría posponer la distribución de todo este dinero hasta que algún tipo de determinación se pueda hacer, en ves de simplemente actuar como si no hubiera interpelaciones sobre la legitimidad del golpe y su gobierno.

Interesantemente, el FMI no tuvo problema en cortarle asistencia, bajo un convenio “Standby”, al gobierno elegido democráticamente del Presidente Zelaya en noviembre del año pasado, cuando el Fondo no estaba de acuerdo con sus políticas económicas.

Seguimos, todavía, lejos de un FMI reformado.


Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, D.C. Obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de Michigan. Es coautor, junto con Dean Baker, del libro Social Security: The Phony Crisis (University of Chicago Press, 2000), y ha escrito numerosos informes de investigación sobre política económica. Es también presidente de la organización Just Foreign Policy.