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La administración Bush ha hecho bastante para provocar hostilidades en la ONU

8 de octubre, 2006, Mark Weisbrot   En inglés

La administración Bush ha hecho bastante para provocar hostilidades en la ONU

Por Mark Weisbrot

Éste artículo fue publicado en los siguientes periódicos:

Traverse City Record-Eagle (Michigan) - 7 de octubre, 2006
Kansas City Star (Missouri) - 8 de octubre, 2006
Lacrosse Sunday Tribune (WI) - 8 de octubre, 2006
Monterey County Herald (California) - 8 de octubre, 2006
Charlotte Observer (North Carolina) - 9 de octubre, 2006
Augusta Chronicle (Georgia) - 9 de octubre, 2006
Reno Sunday Gazette Journal - 15 de octubre, 2006
Topeka Capital Journal (Kansas) - 27 de octubre, 2006

El discurso que dio Chávez ante las Naciones Unidas en Nueva York hace dos semanas levantó un fuego de indignación por parte de políticos, comentaristas en los medios de comunicación y escritores de editoriales que aún no se extingue.  El presidente de Venezuela se refirió a Bush como “el diablo”  y advirtió al mundo sobre la amenaza del “Imperio Estadounidense.”

Qué pena que esta misma gente que se enfureció tanto con el discurso de Chávez no se haya ofendido del mismo modo ante el apoyo que la administración de Bush dio al golpe de estado al gobierno, democráticamente electo, de Chávez en el año 2002.  Aunque el lenguaje de Chávez en este caso puede tildarse de poco diplomático, un golpe de estado que va encontra de la constitución de otro país, su Corte Suprema y su Congreso electo, es una acción considerablemente menos diplomática.  Pero casi todas las voces que se alzaron en contra de Chávez permanecieron en silencio –o peor, apoyaron- cuando la democracia en Venezuela fue temporalmente atacada.

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dicho que “Estados Unidos a otorgado entrenamiento, ayuda a instituciones, y otros tipos de apoyo a individuos y organizaciones que, según se tiene por entendido, estuvieron involucradas activamente en el golpe de estado en contra del gobierno de Chávez.”  La CIA ha hecho públicos documentos que prueban que la administración de Bush supo de antemano sobre el golpe de estado en Venezuela; pero la Casa Blanca y el Departamento de Estado mintieron sobre lo ocurrido, diciendo que éste no era un golpe de estado, con la intención de facilitar  a que él mismo tuviera éxito.

La administración de Bush afirma que actualmente no está otorgando fondos para ayudar a derrocar el gobierno en Venezuela, pero sí entrega millones de dólares a organizaciones dentro del país y no revela a dónde va este dinero.

Por esto es que a  Chávez apenas se le puede culpar por ver al presidente Bush como una amenaza a la democracia y a la soberanía de las naciones. También así lo ve la mayoría del mundo, y esto se mostró cuando los delegados a las Naciones Unidas le brindaron largos y cordiales aplausos por su discurso.  Evidencia más fuerte se verá el 16 de octubre: cuando después de intensas presiones, amenazas, y sobornos de parte de la administración de Bush, la mayoría de países vote por Venezuela para representar a América Latina ante el Consejo de Seguridad de la ONU.  Estados Unidos está respaldando a Guatemala, un país que tiene una larga historia de horrorosos abusos a los derechos humanos.

Sin embargo, Chávez no es anti-estadounidense, como los medios de comunicación lo describen.  Mientras estuvo en Nueva York, él anunció que la compañía venezolana Citgo, más que duplicaría el número de hogares de pocos recursos estadounidenses – número que alcanzaba los cientos de miles el año pasado- que recibirán combustible para calefacción con un descuento de hasta 40 por ciento este año.

“Citgo Petroleum y Venezuela han tomado la iniciativa de ayudar a gente que está preocupada por la posibilidad de congelarse en sus propios hogares este invierno,” dijo Bian O’Connor de  la compañía Citizen’s Energy Corporation en Boston.

Chávez no habló en contra de Estados Unidos ni de estadounidenses en su discurso, sino en contra del “imperio,” y fue claro al hacer esta distinción.  “¿Qué clase de democracia se impone con bombas y marines?” preguntó.

Varios millones de estadounidenses se están haciendo la misma pregunta: ellos no creen que Estados Unidos deba invadir países o tratar de controlar el mundo.  Ya estamos pagando un precio muy alto al estar haciendo esto mismo, especialmente en Irak, en donde más de 2 mil 700 soldados estadounidenses y cientos de miles de iraquíes han muerto y en donde se han desperdiciado más de 380 mil millones de dólares.

El Embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, John Bolton, respondió al discurso de Chávez lamentándose que el presidente venezolano no le ha dado al pueblo venezolano la misma “libertad de expresión” que él ejerció durante este evento.  El presentador de televisión conservador, John McLaughlin, se burló de la ignorancia de Bolton: “Bueno, Embajador Bolton, tal vez es que ellos ya tienen libertad de expresión.”  Y ésta es la realidad en Venezuela, al tener los medios de comunicación más críticos de su gobierno en el hemisferio.

La administración de Bush busca restarle legitimidad a Venezuela, para debilitar las críticas de Chávez y para justificar su intervención en este país.  Los medios de comunicación contribuyen con este esfuerzo.  Pero Venezuela sigue siendo una democracia, aunque a Washington no le guste lo que su presidente electo tiene que decir.


Mark Weisbrot es director adjunto del Centro de Investigación en Economía y Política (Center for Economic and Policy Research, CEPR), en Washington, DC (www.cepr.net) y presidente de la organización de política exterior, Just Foreign Policy (www.justforeignpolicy.org).

 

 

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