La "guerra contra el terrorismo" será ganada en casa

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8 de septiembre, 2006, Mark Weisbrot    En inglés

La “guerra contra el terrorismo” será ganada en casa

Por Mark Weisbrot 

8 de septiembre, 2006, San Diego Union-Tribune (California)

(Vease los periódicos que han publicado este artículo.)

Ahora es comúnmente aceptado por la mayoría de expertos y, de acuerdo con las últimas encuestas, por el 60 por ciento de estadounidenses que la decisión de invadir Irak ha incrementado la amenaza de terrorismo.  Cinco años después de que las Torres Gemelas se cayeran en un espectáculo horroroso, la política exterior de nuestro gobierno ha hecho más para reclutar terroristas y sus simpatizantes que lo que nunca se imaginó Osama Bin Laden que fuese posible.

En realidad, hoy en día, Estados Unidos no enfrenta amenaza alguna de ningún país.  Rusia y China tienen misiles nucleares que podrían llegar hasta Estados Unidos, y teóricamente podrían usarlos.  Pero, se puede decir lo mismo de Gran Bretaña y Francia. Al menos, por ahora, ninguno de estos países tienen posibilidad alguna significante de atacar a Estados Unidos.

Países clasificados como hostiles por nuestro gobierno, tales como Irán, Siria, o Corea del Norte, ni siquiera tienen la capacidad de amenazar a Estados Unidos.  El truco que nuestros líderes políticos han usado para confundirnos entre la real amenaza de ciertos individuos – por ejemplo, Al Qaeda y sus simpatizantes o aliados ideológicos – y una amenaza imaginaria de ciertos países.  Esto les proporciona una justificación práctica, empleada en sus relaciones políticas y públicas, para llevar a cabo ambiciones militares y otros tipos de acciones en contra de gobiernos que ellos encuentran como inconvenientes para con sus planes en cualquier región.

Este pretexto puede durar un largo tiempo si es que nosotros lo permitimos. Durante la Guerra Fría, que duró más de cuatro décadas después de la Segunda Guerra Mundial, una “amenaza comunista,” que resultó ser más mítica que real, fue usada para justificar un montón de intervenciones y desastres, incluyendo la guerra de Vietnam.

La “guerra contra el terrorismo”, si se deja que siga siendo usada sin objeción alguna, tiene tal vez hasta más potencial que lo que tuvo la Guerra Fría de llevar a Estados Unidos a un estado de conflicto y militarismo perpetuo.  Por un lado, las consecuencias serían más inmediatas.  Las fuerzas militares de Estados Unidos, regaron bombas, napalm, y químicos defoliantes en Vietnam, destruyó pueblos y aldeas y cometió un sin número de atrocidades.  Pero nunca se les ocurrió a los revolucionarios vietnamitas el bombardear o destruir edificios en Estados Unidos.  Eran Leninistas, y Lenin despreciaba el terrorismo llamándole una “enfermedad infantil.”

Los estadounidenses tuvieron suerte en que la gente que nuestro gobierno eligió como enemigos durante la Guerra Fría eran Leninistas o Marxistas de alguna índole, o social demócratas, todos quienes estaban o ideológicamente o tácticamente opuestos a las represalias terroristas. No es así hoy en día.  Hay miles de personas que estarían dispuestas hasta a volarse en pedazos, tan sólo para librar a su parte del mundo de los “cruzados” estadounidenses.

Para en realidad reducir la amenaza del terrorismo – que para los estadounidenses en casa es todavía menor a la posibilidad de que les caiga un rayo – tenemos que dejar de hacernos de tantos enemigos.  Eso significa salir de Irak.  Y parar las amenazas de una acción militar en Irán.  Y no torturar prisioneros en Guantánamo ni en ningún otro lado.  Y usar la diplomacia, negociación, y cooperación internacional en vez de depender de la intimidación y la amenaza.

Aún más importante, esto significa abandonar el proyecto imperialista de Estados Unidos. Esto también pondría fin a la falsa “guerra contra el terrorismo,” la cual es nada más que un pretexto para guerras innecesarias como la que nuestro gobierno empezó en Irak.

En otras palabras, la guerra contra el terrorismo será ganada en casa, al cambiar nuestra política exterior.  Podría tomar algunos años el hacerlo.  Pero la alternativa es un ciclo sin fin en donde el militarismo de nuestro gobierno genera más odio y más ataques terroristas, los cuales entonces son usados para justificar aún más acciones militares, corroyendo aún más nuestras libertades civiles, estándar de vida, y el tejido moral de nuestra sociedad.


Mark Weisbrot es director adjunto del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (Center for Economic and Policy Research—CEPR) en Washington, DC, EE.UU.


San Diego Union-Tribune (CA) - 8 de septiembre, 2006
Albany Times-Union (NY) - 10 de septiembre, 2006
Charleston Gazette (WV) - 10 de septiembre, 2006
Gainesville Sun (FL) - 10 septiembre, 2006
Kansas City Sunday Star (MO) - 10 de septiembre, 2006
Pueblo Sunday Chieftain & Star-Journal (CO) - 10 de septiembre, 2006
Arizona Daily Star - 11 de septiembre, 2006
Augusta Chronicle (GA) - 11 de septiembre, 2006
Bellingham Herald (WA) - 11 de septiembre, 2006
Bradenton Sunday Herald (FL) - 11 de septiembre, 2006
Centre Daily Times (PA) - 11 de septiembre, 2006
Charlotte Observer (NC) - 11 de septiembre, 2006
Columbus Dispatch (OH) - 11 de septiembre, 2006
Duluth News-Tribune (MN) - 11 de septiembre, 2006
Houston Chronicle (TX) - 11 de septiembre, 2006
St. Louis Post-Dispatch (MO) - 11 de septiembre, 2006
Middletown Times Herald-Record (NY) - 11 de septiembre, 2006
Springfield News-Sun (OH) - 11 de septiembre, 2006
St. Augustine Record (FL) - 12 de septiembre, 2006