México: Su marca es crisis

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29 de junio, 2006, Mark Weisbrot   En inglés

México: Su marca es crisis

Por Mark Weisbrot 

Éste artículo fue publicado en los siguientes periódicos:

La Jornada (México) - 29 de junio, 2006
Texas en Línea - 30 de junio, 2006
Mother Jones - 30 de junio, 2006
Truthout - 30 de junio, 2006

El brillante documental de Rachel Boynton, lanzado este año y titulado “Nuestra Marca es Crisis”, relata las aventuras de una de las compañías de relaciones públicas más influyentes en los Estados Unidos al aplicar las técnicas más avanzadas de publicidad, encuestas, sondeos y  grupos de enfoque en las elecciones presidenciales bolivianas del 2002. La compañía Greenberg Quinlan Rosner, tiene la intimidante tarea de conseguir que Gonzalo Sánchez de Lozada, un ex-presidente que habla español con acento estadounidense y que tiene pocos simpatizantes, gane las elecciones.

La empresa concluye que la única forma de que triunfe “Goni” –como se le conoce – es convenciendo a los votantes de que si su oponente gana, el país sufrirá una severa crisis económica.  “Nuestra marca,” explica uno de los ejecutivos de la compañía, “es ‘crisis.’ ” He allí el título del documental.

Este lema se ha convertido en la estrategia estándar de los partidos políticos en América Latina al ver como un gobierno tras otro se enfrenta a oponentes de izquierda. El próximo país en la lista es México,  en donde este 2 de julio el partido del gobierno actual – el Partido de Acción Nacional, PAN –se verá desafiado por el candidato del PRD – Partido de la Revolución Democrática – Andrés Manuel López Obrador, ex-gobernador de la Ciudad de México. López Obrador es un líder popular- algunos dirían populista- de centro-izquierda quien tiene como principal eslogan de campaña “por el bien de todos, primero los pobres.”
 
Está bastante claro que México debe reconsiderar sus políticas económicas. En los últimos 25 años, el ingreso per cápita en México ha crecido en tan sólo un 17 por ciento. Para apreciar qué tan desfavorable ha sido el desempeño en este periodo, basta con observar el desempeño de 20 años, entre 1960 y 1980, cuando el ingreso per cápita creció en un 99 por ciento. Si la economía mexicana se hubiese mantenido a esta tasa de crecimiento, hoy en día el ingreso promedio en México estaría al nivel del de España y hubiesen mucho menos mexicanos intentando emigrar ilegalmente a los Estados Unidos.

El crecimiento de México anterior a 1980 fue bueno pero nada extraordinario para ser un país en vías de desarrollo. En el mismo periodo, Corea del Sur creció dos veces más rápido y Taiwán casi tres veces más rápido que México. Por lo tanto, el crecimiento de México en el pasado sirve como un patrón razonable para comparar la falla de crecimiento sin precedentes del último cuarto de siglo.

Mucha gente no tiene claro el significado de crecimiento económico o su relevancia. Para hacer una comparación, imagine una discusión sobre baseball donde casi nadie entiende los promedios de bateo, y aquellos que entienden no distinguen entre bateos buenos y bateos malos y clasifican un promedio de bateo de .175 como “excepcional”.

Como resultado de esta confusión, la relevancia, o el enfoque del criticismo está en el estado de la pobreza de México, y no en  su causa, la falla de crecimiento. En el 2004, casi la mitad del país vivía bajo la línea oficial de la pobreza, cerca de 4 dólares al día.

Muchos han calificado el crecimiento de México post-NAFTA como exitoso, pero este equivale a solo un tercio del desempeño del periodo pre-1980.

¿Causará un gobierno de izquierda una crisis económica en México? Vale la pena recordar que lo mismo se dijo del Presidente Lula da Silva cuando hace cuatro años era candidato del Partido de los Trabajadores, PT-en Brasil, pero la crisis nunca se materializó. Se dice que se previno gracias a que Lula hizo todo lo que los mercados financieros recomendaban. Sin embargo, al otro lado de la frontera, el presidente Néstor Kirchner hizo en Argentina lo contrario a las recomendaciones de los mercados financieros y hay un boom económico, que continua ya más de tres años, a una tasa de crecimiento de alrededor de 9 por ciento anual.

Los gobiernos de izquierda de América Latina están desempeñándose bien, independiente a que Washington o quien sea apruebe o no sus políticas. Venezuela es, a la par de Argentina, una de las economías con crecimiento más rápido del hemisferio. Y en Bolivia, mientras Evo Morales ha sido presidente por tan solo medio año, el incremento en los ingresos del gobierno por la venta del gas natural ha ayudado a financiar el programa de reformas; y la re-nacionalización de la industria no ha causado ninguna crisis económica o política.

México muy probablemente se enfrentará con serios problemas cuando los grandes desequilibrios de la economía de los Estados Unidos- la burbuja en el mercado inmobiliario o de la vivienda, el déficit comercial, y las insosteniblemente bajas tasas de interés a largo plazo- se corrijan. Nuestra última recesión en el 2001 causó un retroceso en la economía mexicana y la próxima probablemente tendrá el mismo efecto. Las políticas económicas actuales de México, que tienden a sacrificar el crecimiento y el empleo en favor de la lucha contra la inflación, podrían ser la receta equivocada para la recuperación. México requeriría de un Franklin D. Roosevelt liderando en los próximos años, en vez de un Herbert Hoover.


Mark Weisbrot es Co-Director del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (Center for Economic and Policy Research, CEPR), en Washington, DC.