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Obama debe romper con el pasado y empezar de cero en Latinoamérica

26 de noviembre, 2008, Mark Weisbrot   En inglés

Obama debe romper con el pasado y empezar de cero en Latinoamérica

Por Mark Weisbrot

26 de noviembre, 2008, McClatchy Tribune Information Services
28 de noviembre, 2008, Janesville Gazette (WI)
2 de diciembre, 2008, Rochester Post-Bulletin (MN)
2 de diciembre, 2008, Banderas News (México)
2 de diciembre, 2008, Truthout
3 de diciembre, 2008, Common Dreams
4 de diciembre, 2008, Alternet
7 de diciembre, 2008, Pittsburgh Tribune-Review (PA)
7 de diciembre, 2008, Fresno Bee (CA)

En inglés

El histórico triunfo del presidente electo Obama tuvo una buena acogida en Latinoamérica por los gobiernos centroizquierdistas, quienes percibieron dicho triunfo como una continuación de sus propias victorias electorales. Incluso antes de las elecciones, el presidente Lula da Silva de Brasil comentó: “Así como Brasil eligió a un trabajador del metal, Bolivia eligió a un indígena, Venezuela eligió a Chávez y Paraguay a un obispo, yo pienso que sería algo extraordinario si, en la economía más grande del mundo, un hombre negro fuese elegido presidente de Estados Unidos”.

Obama tiene la oportunidad de forjar nuevas relaciones con la región tras, luego de que su predecesor ha hundido las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica. Pero requerirá de un cambio importante en la actitud de Washington hacia nuestro vecinos sureños.

Aún más importante, como lo mencionó el Instituto Brookings, el gobierno de Obama tendrá que abandonar los esfuerzos de Bush por dividir a los gobiernos centroizquierdistas y clasificarlos entre la “izquierda buena” y la “izquierda mala”, recompensando a los primeros y castigando a los segundos. Recientemente, el gobierno de Bush decidió castigar a Bolivia al suspender las preferencias arancelarias para ese país y poniendo en peligro decenas de miles de trabajos allí, supuestamente por no cooperar con la “guerra contra las drogas”.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, estuvo en Washington este mes y se reunió con el senador Richard Lugar. El senador Lugar es el republicano más influyente sobre temas de política externa y es bastante cercano al presidente electo Obama quien, según rumores que circulan por acá, le ofreció el puesto de Secretario de Estado. Lugar emitió un comunicado de prensa muy positivo sobre la reunión con Evo: “Estados Unidos lamenta que cualquiera haya percibido que el país ha sido irrespetuoso, insensible o que se ha involucrado en cualquier actividad indebida que ignorara la legitimidad del gobierno actual de Bolivia o su soberanía”, dijo. “Esperamos renovar nuestra relación con Bolivia, y desarrollar una buena comunicación basada en respeto y transparencia”.

Aunque Evo Morales le entregó esta declaración al Washington Post, ni la reunión con Lugar ni sus declaraciones fueron incluidas en el artículo que apareció en la edición impresa de ese periódico sobre la visita de Evo. Esto indica que el gobierno de Obama tendrá que confrontar no solamente al Departamento de Estado, sino que también a algunos de los medios más importantes si es que desea cambiar las relaciones con Latinoamérica.

Bolivia expulsó al embajador estadounidense en septiembre debido al apoyo de Washington a favor de grupos de oposición en ese país. El Departamento de Estado de EE.UU. gastó $89 millones en Bolivia el año pasado. Parte de esa suma terminó en manos de grupos de oposición; no sabemos exactamente cuánto porque nuestro gobierno no provee información completa. Washington también está entregando millones de dólares a organizaciones, cuyos nombres no se han revelado, en Venezuela, en donde apoyó también un golpe militar en 2002. Imaginemos si China o Rusia estuviesen introduciendo $100 mil millones (el equivalente acá) en Estados Unidos y que se le estuviesen entregando parte de estos miles de millones de dólares a grupos no revelados. Nosotros no permitiríamos eso.

El consenso en Washington es que tenemos el derecho de hacer toda una serie de cosas en los países Latinoamericanos que nunca permitiríamos acá. Los nuevos gobiernos en la región no están de acuerdo. También piensan que tienen derecho a una política externa independiente. El ministro de relaciones exteriores de Brasil visitó Irán este mes, en donde públicamente defendió el derecho de Irán a enriquecer uranio y anunció que la expansión de las relaciones comerciales y de otro tipo con Irán eran “una prioridad de política externa” para Brasil. El Departamento de Estado y los medios estadounidenses ignoraron estas declaraciones porque provenían de Brasil, pero cuando Venezuela hace lo mismo se considera inadmisible.

Este es el tipo de doble moral que el gobierno de Obama tendrá que abandonar si desea una nueva relación con Latinoamérica. Los gobiernos de izquierda en Latinoamérica le han tendido la mano a nuestro nuevo presidente electo con grandes esperanzas y expectativas. Estará ahora en manos de nuestro gobierno romper con el pasado y respetar la soberanía y dignidad de nuestros vecinos al sur. Eso es lo único que piden.


Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, D.C.  Obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de Michigan. Es coautor, junto con Dean Baker, del libro “Social Security: The Phony Crisis” (University of Chicago Press, 2000), y ha escrito numerosos informes de investigación sobre política económica.  Es también presidente de la organización Just Foreign Policy.

 

 

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