Venezuela y los Medios de comunicación: Realidad y ficción |
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Venezuela y los Medios de comunicación: Realidad y ficciónPor Robert McChesney y Mark Weisbrot CommonDreams.org, 1 de Junio, 2007 Leer y ver las noticias en Estados Unidos durante la semana pasada, es referirse a un episodio en el que una gran tiranía se revela, repugnante para todo aquel que aprecia los derechos democráticos. El gobierno venezolano bajo Hugo Chávez, el “hombre fuerte”, se negó a renovar la licencia de transmisión que por 20 años tuvo RCTV, porque este medio de comunicación tuvo la temeridad de ser crítico del régimen. Esta historia nos es familiar. Y en este caso, está equivocada. Desgraciadamente, la cobertura de los medios de comunicación estadounidenses sobre la controversia de la RCTV venezolana, dice más sobre la deficiencia de nuestros propios medios de comunicación que sobre Venezuela. Demuestra una vez más, así cómo sucedió con la invasión a Irak, la manera en que nuestros medios noticiosos están más que dispuestos a seguir la línea de Washington que a investigar e informar la verdad de lo que sucede. Aquí, algunos de los hechos y algo del contexto de lo que los medios de comunicación han omitido u ocultado:
Los medios de comunicación en Estados Unidos informan que el presidente Chávez “acusa a RCTV de haber apoyado un golpe” contra él. Ésta es una manera común de distorsionar las noticias: un hecho es presentado como acusación, y luego atribuido a una fuente de información a la que la prensa ha hecho todo lo posible por desacreditar. De hecho, RCTV –conjuntamente con otros medios noticiosos – jugaron un papel tan importante en el golpe militar de abril de 2002 contra el gobierno democráticamente electo de Venezuela, que generalmente se describe como “el primer golpe de los medios de comunicación – o el primer golpe mediático – en el mundo”. En los preludios del golpe, RCTV ayudó a movilizar gente hacia las calles contra el gobierno, y usó reportajes falsos para justificar el golpe. Una de las falsificaciones más infames y efectivas fue la de mezclar tomas de partidarios de Chávez disparando armas de fuego desde un paso a desnivel en Caracas con sangrientas escenas de gente protestando y siendo asesinadas a tiros. Esto creó la impresión de que los manifestantes pro-Chávez armados eran los que disparaban a la gente, cuando en realidad, las víctimas no se encontraban nada cerca de ellos. Estas horrorizantes y falsificadas imágenes fueron mostradas repetida e incesantemente y sirvieron como una importante manera de justificar el golpe. Luego, durante el golpe, RTCV prohibió cualquier reportaje de apoyo al gobierno. Cuando Chávez regresó a la presidencia, esto también fue sacado de las noticias. Más tarde y durante el mismo año, RCTV una vez más hizo un llamado a los venezolanos, durante días enteros, a que ayudaran a derrocar al gobierno durante una huelga nacional petrolera. Si RCTV estuviera transmitiendo en Estados Unidos, su licencia hubiera sido cancelada hace años. De hecho, sus dueños hubieran sido enjuiciados por ofensas criminales, incluida la de traición. La frecuencia de RCTV ha sido entregada a un nuevo canal nacional de acceso público que promete presentar programas de miles de productores independientes. Éste es un esfuerzo para permitir que millones de venezolanos que nunca han tenido una oportunidad viable de participar en los medios puedan hacerlo ahora, sin censura por parte del gobierno. La administración Bush se opone al gobierno de Chávez por razones que no tienen nada que ver con la democracia. Si fuera así, tuviéramos una larga lista de gobiernos que cambiar o derrocar antes de empezar a poner a Venezuela en la mira. Lamentablemente, nuestros medios de información han hecho muy poco para iluminarnos sobre este tema. Nuestros medios informativos deberían aprender la lección de Irak y considerar las afirmaciones de nuestro propio gobierno con el mismo escepticismo que correctamente aplican a líderes extranjeros. Así, los estadounidenses podrían empezar a tener una visión mas acertada del mundo, y participar efectivamente en nuestra política exterior. Robert W. McChesney es Profesor Investigador de Comunicaciones de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign. Traducido por: María Isabel Silva Iturralde |