Brasil toma la delantera para tratar de evitar otra guerra sin sentido

01 Marzo 2012

Mark Weisbrot
Folha de São Paulo (Brasil), 29 de febrero, 2012
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El Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Antonio Patriota, hizo una declaración valiente y muy importante la semana pasada sobre la creciente amenaza de un ataque militar contra Irán. Le pidió al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que opine sobre la legalidad de una amenaza de ataque militar contra Irán.

“A veces se escucha la expresión ‘todas las opciones están sobre la mesa’. Sin embargo, algunas acciones van en contra del derecho internacional”, dijo Patriota.

Las personas que siguen diciendo que “todas las opciones están sobre la mesa”, con respecto a Irán, incluyen varios funcionarios estadounidenses e israelíes, y lo más importante el propio presidente Obama.

Y todo el mundo sabe lo que quieren decir cuando dicen “todas las opciones están sobre la mesa”: se reservan el “derecho” de bombardear a Irán si no consiguen lo que quieren a través de medios no militares, incluyendo las sanciones económicas.

Pero tal acción efectivamente estaría “en contra de la ley”, como sugirió Patriota. De hecho, es un crimen muy grave bajo el derecho internacional, y una violación clara de la Carta de las Naciones Unidas (el artículo 2). Hacer una amenaza de usar la fuerza militar contra otro Estado miembro de la ONU – lo cual han hecho el presidente Obama y el gobierno israelí – es, incluso, una violación de la Carta de la ONU.

Aquí en Estados Unidos, los medios de comunicación, especialmente los medios más grandes de televisión y radio que tienen la mayor audiencia – han estado produciendo propaganda de guerra sobre la “amenaza” de Irán, en una repetición virtual del período previo a la invasión de Irak en 2003. El Congreso de Estados Unidos, dirigido por los neoconservadores y el grupo de cabildeo, AIPAC (Israel), ha estado presionando en favor de cortar con las soluciones diplomáticas. Una resolución actualmente ante el Senado de Estados Unidos alentaría la acción militar contra Irán por el mero hecho de tener la “capacidad” de producir un arma nuclear – algo que Brasil, Argentina, Japón y otros países con programas pacíficos de energía nuclear ya tienen.

Y todo esto a pesar de que Irán está en cumplimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear, incluyendo las inspecciones requeridas, y no ha mostrado ninguna intención de violar el tratado. Y el consenso de dieciséis agencias de inteligencia de Estados Unidos, el New York Times informó el sábado, es que “no hay pruebas contundentes de que Irán ha decidido construir una bomba nuclear.”

Es de vital importancia que las naciones que tienen un interés en mantener la paz, y en un mundo más regido por los tratados internacionales y la diplomacia – en lugar de por la fuerza – hablen, como Brasil ya ha hecho, antes de que comience una guerra.

La declaración de Patriota es muy importante. Hay mucho más que se puede hacer. Brasil podría trabajar con el grupo BRIC (Brasil, Rusia, India, China, África del Sur) y UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) para obtener más declaraciones y compromisos. Estos grupos o sus países miembros podrían emitir declaraciones sobre cómo responderían a un país que realice un ataque militar no provocado contra Irán. Por ejemplo, podrían comprometerse a retirar sus embajadores de ese país; romper las relaciones diplomáticas, o rexaminar sus relaciones comerciales, con la posibilidad de sanciones económicas selectivas.

Vale la pena el esfuerzo, para evitar otra guerra innecesaria y sus atrocidades inevitables.


Mark Weisbrot es codirector del Center for Economic and Policy Research (CEPR), en Washington, D.C. Obtuvo un doctorado en economía por la Universidad de Michigan. Es también presidente de la organización Just Foreign Policy.

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