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Más DEG para América Latina y el Caribe: una oportunidad en tiempos de múltiples crisis

Resumen ejecutivo

El presente informe evidencia que las emisiones de derechos especiales de giro (DEG) son un instrumento idóneo para mitigar los efectos de las múltiples crisis que los países de América Latina y el Caribe enfrentan en la actualidad. Los DEG son uno de los mecanismos de financiamiento alternativos más importantes a disposición del sistema monetario internacional, ya que permiten generar recursos sin incrementar los niveles de endeudamiento. Tras décadas sin ser aprovechadas, las emisiones recientes de 2009 —para hacer frente a los efectos de la crisis financiera mundial— y de 2021 —para ayudar a los países a responder a la pandemia de COVID-19— reintrodujeron los DEG como un poderoso instrumento para dar solución a situaciones de emergencia global. No obstante, su alcance puede ser mucho mayor. 

En el contexto actual, marcado por la crisis climática, la desaceleración del crecimiento económico y el incremento del peso de la deuda externa, se precisa la respuesta firme, conjunta y de escala global por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, hasta ahora las respuestas han sido insuficientes o inadecuadas para los desafíos a abordar. En estas circunstancias, una nueva emisión de DEG se convierte en una medida no solo pertinente, sino también necesaria para proporcionar el respaldo financiero que los países del Sur Global requieren para la adaptación y la mitigación del cambio climático, así como para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En miras a promover nuevas emisiones de DEG, es fundamental el impulso coordinado de los países de América Latina y el Caribe, en conjunto con otros países y organizaciones del Sur Global.

Las emisiones de DEG ofrecen numerosos beneficios tanto para los países que las reciben como para la economía global en su conjunto. Aún más, los DEG pueden ser utilizados activamente para una amplia gama de operaciones y permiten, entre otras cosas, aliviar el peso de la deuda externa y crear espacio fiscal adicional. Sin embargo, la medida en que los países se han beneficiado del uso activo de sus asignaciones de DEG ha sido poco analizada de manera sistemática. A partir de una propuesta metodológica original, en este informe se estima en qué proporción y con qué fines los DEG asignados en 2021 fueron utilizados durante los dos años subsiguientes a su emisión, con foco en América Latina y el Caribe. Los principales hallazgos de nuestro análisis son los siguientes:

  • Para los países de América Latina y el Caribe, la emisión de 2021 significó en promedio un incremento de 9,4% de sus reservas internacionales. La región en su conjunto recibió un monto aproximado de USD 51,5 mil millones: casi 8% del total asignado globalmente. Sin embargo, hasta la fecha Venezuela se ha visto impedida para acceder a su asignación. La restricción geopolítica de los DEG es contraria al espíritu con el que fueron creados, y socava los efectos positivos y la capacidad de respuesta de los países afectados frente a situaciones de emergencia global. Con esta consideración, los DEG con acceso efectivo para los países de la región suman USD 46,4 mil millones: alrededor de 90% de los recursos asignados.

  • A partir de la última emisión, los países de la región experimentaron beneficios fiscales palpables y alivio en sus cuentas externas. De un total de 32 países, 19 se beneficiaron mediante el uso activo de sus asignaciones de DEG con diversas finalidades. Sobre los DEG emitidos con acceso efectivo, en la región se utilizó 15,9% de los asignados con el fin de intercambiarlos por divisas y cancelar pagos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El 47,4% de este monto fue empleado con fines de apoyo fiscal, principalmente para dar respuesta a los efectos adversos de la pandemia de COVID-19.

  • Las emisiones de DEG son regresivas en su asignación contable, pero progresivas en su utilización real. Si bien es cierto que el grueso de las emisiones se registra contablemente en favor de las economías ricas, son las de bajos y medianos ingresos las que más se benefician por medio del uso activo de los DEG. De un total de 95 países que los utilizaron activamente, 94 son países en desarrollo. Estos les dieron un uso activo a sus tenencias de DEG principalmente con fines de apoyo fiscal, pero también las emplearon para obtener divisas y afrontar pagos con el FMI. América Latina y el Caribe se destaca como la segunda región que más ha utilizado activamente sus asignaciones de DEG.

  • Las emisiones de DEG son los principales mecanismos alternativos de financiamiento existentes. No pueden ser sustituidas por las propuestas de recanalización de los DEG, cuyo resultado previsible es el de elevar el nivel de endeudamiento de los países del Sur Global. Además, el principal modelo de recanalización propuesto por el FMI, el Fondo Fiduciario para la Resiliencia y la Sostenibilidad, implica un incremento en las condicionalidades. Otras iniciativas de recanalización más adecuadas para las necesidades y los desafíos del Sur Global —donde las instituciones financieras regionales tienen un papel esencial— han sido hasta el momento obstaculizadas por cuestiones jurídicas y contables. Mientras que algunas reformas clave podrían incrementar considerablemente el impacto positivo de nuevas asignaciones, las emisiones de DEG presentan una oportunidad ya institucionalizada que permitiría generar recursos para los países del Sur Global de manera inmediata sin incrementar los niveles de endeudamiento.

  • Más emisiones de DEG son necesarias para apoyar a los países del Sur Global frente a las crisis interrelacionadas de la deuda y el cambio climático. La crisis climática se entrelaza con la de deuda, en la que se encuentra un número creciente de países del Sur Global, en parte como consecuencia de la pandemia de COVID-19 y el ascenso acelerado de las tasas de interés en las principales economías industriales. Asimismo, a pesar de haber contribuido menos a la crisis ecológica actual, los países en desarrollo se ven desproporcionadamente expuestos a los impactos del cambio climático y a los riesgos involucrados en la transición energética. Sin embargo, el financiamiento para la acción climática ha sido insuficiente y la mayor parte se ha dado en la forma de más préstamos. A su vez, el incremento del peso del servicio de la deuda obstaculiza los avances en materia de acción climática y desarrollo sostenible. Las emisiones de DEG permiten generar recursos para los países del Sur Global sin incrementar los niveles de endeudamiento, y, por lo tanto, constituyen un instrumento fundamental para impulsar acciones conducentes al cumplimiento de los ODS y la agenda climática.

 

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